Llevo un año trabajando en el gobierno y sigo siendo la misma, pienso igual, siento igual.
Ahora que trabajo en un despacho, que he conocido más a fondo a Colombia porque mínimo una vez a la semana viajo a territorio y he tenido la oportunidad de conocer más de cerca mi país… ahora que tengo una realidad que todavía me cuesta entender, pues estoy acá porque la vida me puso en estas literalmente. No soy de política, no soy de despacho, siempre he sido más bien de cabalgata con perro ajena a las noticias. Pero ahora que trabajo en el gobierno sigo siendo humana y como todos hay muchas cosas que no comparto, muchas otras que he aprendido, otras que ahora entiendo y muchas más que veo con claridad y me gustan. Ahora les puedo decir, con toda la convicción del caso porque lo vivo y respiro día a día, que acá se trabaja sin parar, sin tener tiempo para el miedo, con un desodorante en la cartera por si no puedes volver a tu casa a descansar ya que toca seguir trabajando, acá no hay tiempo para parar y discutir con los que te critican, te insultan, acá de verdad muchos estamos concentrados como seres humanos haciendo todo lo que podemos por Colombia, por la gente, por los animales por ayudar a poner a flote este barco.
Yo no soy de un lado ni del otro, he decidió no opinar, pero de verdad es la primera vez que me duele el corazón de patria! Porque se trabaja con ojeras, con sed y con dolor en los pies para después ver tantos comentarios falsos, mentirosos, dolorosos, desinformados y con intenciones destructivas disfrazadas de paz y amor.

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